domingo, 14 de septiembre de 2014

CURSO DE ESQUÍ DE TRAVESÍA EN SAN GLORIO



Actividad: Curso de iniciación de esquí de travesía en Puerto San Glorio
Duración: 2 jornadas
Fecha: 8-9 de Marzo de 2014
Fotos J. Vinagre - Guiatrek, O. Pérez y T. Labella
Video: J. Vinagre - Guiatrek


Desde hace unos años, quien esto escribe y su fiel compañero de andanzas barruntan la idea de cambiar el esquí alpino por el de montaña o travesía. El esquí alpino es una actividad domesticada y subordinada a la existencia de dotaciones mecánicas para remontar los desniveles, e incluso condicionada por la preparación previa por seres humanos de la nieve (a veces artificial) acumulada en las laderas de la montaña. Siendo innegable su vertiente lúdica, su fotogenia e incluso su exigencia física moderada, lo cierto es que, a la hora de la verdad, es cuestionable que se trate de una actividad de naturaleza, de igual modo que no lo es bañarse en una piscina o correr en la cinta de un gimnasio.

Por contra, el esquí de travesía permite al montañero dar la espalda a las monstruosidades de las estaciones de esquí y adentrase por valles y collados remotos en pos de alguna pala inmaculada, salvando los desniveles a golpe de pierna y pulmón, y experimentando infinidad de variedades de nieve en una sola jornada.



No es fácil encontrar actividades organizadas de esquí de travesía fuera del Pirineo. En Potes, al pie de los Picos de Europa, Guiatrek ofrece a los montañeros lo que buscan: un curso de iniciación al esquí de montaña.

Javier Vinagre ejerce de anfitrión. Abandonó hace unos años el secarral de la meseta para establecerse en su pequeño paraíso cántabro de la Liébana, esa campiña verde rodeada de picos imponentes secularmente aislada, y dedicarse a lo que realmente le gusta. Desde allí comparte sus conocimientos con urbanitas que, envidiosos, comprueban que hay quien disfruta con su trabajo.



Al sol de una mañana radiante, el maestro y sus alumnos se plantan en el Puerto de San Glorio, prestos para la primera toma de contacto con el esquí de montaña.Tras la consabida explicación sobre las fijaciones y la técnica para progresar en subida, al poco están colocadas las pieles de foca.






Acto seguido, la procesión se encamina deslizando rítmicamente las tablas por el cortafuegos.




Adentrados en el bosque, un zigzag entre los pinos sirve para hacer los primeros giros y para aprender la temida "vuelta maría", en la que la flexibilidad y coordinación de los principiantes es puesta en tela de juicio, dando lugar a escenas más cómicas que plásticas.




Como parte de la iniciación, Javier enseña la importancia de hacer una cata en la nieve antes de la actividad, a fin de conocer el riesgo de aludes.





El sol calienta, y, próxima la cumbre, llega el momento de retirar las pieles de foca y hacer la primera bajada, aprovechando la ladera que desciende hasta la Vega de Tarna. Temerosos y agarrotados, los aprendices tratan de no dejarse llevar por los vicios adquiridos en el esquí alpino, y descubren el placer de dibujar eses en la nieve nunca antes pisada.  Tras comer con el telón de fondo de la Sierra de Orpiñas, aún habrá tiempo de hacer una segunda bajada. Después, llega el momento para los alumnos de posar delante de su creación, un entramado de curvas que serán el efímero reflejo de este primera  jornada de iniciación.






Al día siguiente Javier propone poner en práctica los rudimentarios conocimientos adquiridos haciendo una ruta desde el Puerto de San Glorio hasta el Boquerón de Bobias, pasando por el Portillo del Boquerón y el Valle del Naranco.

El buen tiempo de las últimas jornadas ha reducido el manto de nieve en las zonas más bajas, lo que obligará a quitarse los esquíes en un pequeño tramo y después para cruzar el río. Desde el Refugio Tajahierro, la cobertura de nieve es suficientemente espesa para avanzar sin problemas.


Valle del Naranco. Al fondo a la derecha, Refugio Tajahierro.


El Boquerón de Bobias reta a los esquiadores antes de la subida.


El ascenso al Boquerón de Bobias es recompensado con la panorámica del Valle de Lechada, mucho más cargado de nieve que el anterior.

A la izquierda, la loma del Cubil de Can. Enfrente, el Pico Cuartas

Desde este punto, se divisa la línea de cumbres de la Cordillera Cantábrica que se prolonga hacia poniente.

De izquierda a derecha, el Coriscao cargado de nieve, las rocosas cumbres del macizo central de los Picos de Europa que se asoman en último término, y las cumbres del macizo oriental de Picos por encima del Portillo del Boquerón.

Es difícil resistirse a prolongar la ascensión ante tal panorama, propiciando así una bajada más larga. Tras descansar y una breve deliberación hay consenso y los esquiadores encaran el Cubil de Can.



La imagen suave de esta ladera es engañosa. Las costras de hielo y el acusado desnivel complican los apoyos para estos fatigados traveseros, de modo que se conformarán con remontar unos doscientos metros de desnivel desde el Boquerón de Bobias. Queda el resto de la pala para futuras incursiones en la zona.

Pico Cuartas desde la ladera del Cubil de Can.


Ladera que desciende desde el Cubil de Can al Valle de Lechada.

Desde este punto, la panorámica se extiende en un mar de cumbres nevadas.




Es el momento de retirar las pieles de foca y dejarse llevar recreándose en un caprichoso eslálom, desandando en unos minutos el trayecto de unas cuantas horas.



Concluido el curso, caminando con las tablas a cuestas, todos coinciden en haber quedado enganchados por el esquí de montaña.



Agradecemos a Guiatrek la oportunidad de vivir esta experiencia, así como la cesión de imágenes y del video con que nos obsequiaron, que podéis ver a continuación.

video



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